jueves, 25 de febrero de 2010

Mal Calzado

La mañana se presentaba soleada en este día de otoño, la fabrica con sus ruidos de tarros, agua y motores le daban al día la monotonía del trabajo habitual.
Los productores traían sus remisiones habituales de leche en sus diversas locomociones.
El chico, hijo del pequeño y pobre productor, transportaba sus habituales 2 tarros, que eran suficientes para mantener con lo indispensable a esa familia rural. Este jovencito, no muy despierto, era cliente seguro para las bromas de  los empleados de la Fabrica.
Su vestimenta diaria; camisa, pantalón vaquero y las zapatillas rancheras marcas "Incal" a rayas.
Pero ese día,¡curiosamente calzaba zapatos de vestir negros!
- ¡Que pinta para traer la leche! Exclamó Alberto, uno de los empleados
- ¿Y las zapatillas? Preguntó otro
- ¡Me las perdieron mis hermanos más chicos, jugando! respondió
- Bueno descarga los tarros que no vamos a esperar toda la mañana para recibirte la leche- Dijo Alberto
"El Patito" que así lo llamábamos, colocó los tarros sobre el transporte, y mientras se desplazaban hacia la balanza, el viejo Arturo, que oficiaba de alcoholero, los destapó y les hizo la prueba de acidez. Hasta ahí todo perfecto.
Cuando los tarros llegaron frente a la balanza, los dos empleados volcaron primero uno de los tarros sobre el tejido de alambre que oficiaba de colador de leche y luego el otro.
¡ O sorpresa, sobre el tejido de alambre apareció una zapatilla "Incal" a rayas !
 Las risas de los empleados se agregaron a los ruidos habituales de la Fabrica